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ACERCAMIENTO A LOS CODIGOS DEL BAILE EN LA MILONGA. Por Manuel Gonzalez

Cuando alguien aprende tango, todo aprendizaje, preparación y práctica desemboca (generalmente) en tomar confianza para bailar en “La Milonga”*. En esta preparación uno pone atención en la técnica, postura, comunicación, pasos, música, manejo de la pista, coreografías etc. Pero casi nunca se nos enseña con qué vamos a encontrarnos cuando pisemos una Milonga. Me refiero a los códigos, rituales y tradiciones que populan en los lugares bailables. Por eso muchas veces, si nunca se asistió antes a una milonga, es conveniente asistir con anterioridad a varias prácticas para ablandarse y conocer los pormenores y rituales del baile.

Las milongas pueden ser muy diferentes entre si, tanto en que estilos de baile como en ambiente (serio, relajado, familiar, tradicional, under, etc.) se varía la manera de vestir en cada lugar, la elección de la música, la iluminación, y muchas veces eso determina la edad de las personas que asisten y hasta si hay buen nivel de baile o no.

Pese a tantas diferencias, muchos de los códigos son utilizados constantemente en todas las milongas.
Uno de los más importantes es quizá el de elegir pareja o “sacar a bailar”. Lo más común es que el hombre se ocupe de esta tarea, observando a las mujeres hasta elegir una. De aquí se abren dos posibilidades.

Una, el Cabezazo: si se realiza contacto visual con la dama, el hombre hace un gesto, movimiento o una inclinación sutil con la cabeza. (Se entiende que si la mujer lo mira, es porque desea bailar con él). Una vez que la mujer contesta de la misma o similar manera, el hombre se acerca a la mesa (mientras ella lo espera) y al llegar ambos se dirigen a la pista comenzando así el baile.

En algunas milongas, se usa que los hombres solos se sienten de un lado, las mujeres solas enfrente, y las parejas en los laterales (lugares tradicionales generalmente).

Otra opción usada, es cuando el hombre va directamente hacia la mesa de la dama o se pasea por la milonga, hasta encontrar una bailarina de su gusto, y allí pregunta verbalmente o con un gesto si ella desea bailar. Este último modo, trae consigo el riesgo de que la mujer dé una negativa, por tanto si la mujer declina el ofrecimiento, el hombre debe agradecer y retirarse por donde vino gentilmente. Es por eso que el cabezazo es un sistema seguro, cómodo y muy discreto. Lamentablemente no todo el mundo tiene buena vista y atención, y no todas las milongas tienen una disposición de espacio, en la cual se pueda sacar a bailar con cabezazo, y muchas veces se debe recurrir a “ir a la mesa”. Por otro lado, a muchos nos gusta correr el riesgo.

Luego hay una tercera y muy rara opción, la cual es condenada por la mayoría de los milongueros y bailarines hombres. La opción de que la mujer proponga el salir a bailar. Esto es algo muy inusual pero existe, tanto con damas que hacen contacto visual como, con las que nos preguntan si deseamos bailar con ellas. Dejo esta tercera opción abierta al debate y o discusión de los milongueros/as.

Uno de los códigos mas importantes en muchas milongas, es el de respetar las “tandas”.

En la milonga, hay un sistema de baile que se cuenta en “Tandas”: 1 Tanda comprende: cuatro tangos, o cuatro valses o cuatro milongas** (muchas veces ordenados por orquestas o intérpretes), una vez terminado el 4to tema musical, suena una música muy diferente al tango. En general (rock, folklore, salsa, etc.). Esto es muy útil ya que si alguien esta cansado/a o no gusta de su pareja como bailarín/a, puede dejar de bailar en el cuarto tango sin tener que demostrárselo a la pareja. Es bien visto que se saque a bailar al primer y segundo tema de la tanda. Digamos que al tercer tema, se lo puede perdonar… pero al 4to, muchas veces la mujer puede creer de que se la saca a bailar al último tema para probar como baila (muchas veces con razón) sin correr riesgos. Claro que el hombre pudo estar distraído y a veces sale a bailar en cualquier tema de la tanda.

Muchos aprovechan el pequeño espacio entre cambio de tema para charlar o “chamuyar”. En esto, los códigos, son un poco flexibles, ya que es común ver a los bailarines/as extendiéndose en charlas, pero se suele decir que la pista es para bailar y las mesas para charlar, por tanto no se debería permanecer mucho tiempo detenido en la pista; sobre todo cuando todos ya empezaron a bailar.

Hay que decir que muchas milongas no cuentan con este ingenioso sistema (las tandas), lo cual hace de que muchos/as tengamos que bailar mas temas de los que queremos por cortesía, y/o tener que enfrentar la fea situación de parar el baile o que “nos dejen en la pista”.

Cuando se saca o se sale a bailar, nunca esta bien visto dejar a la pareja de baile antes del 4to tango, ya que muchos al observar esta situación pueden pensar que la persona abandonada baila mal o tiene actitudes desagradables.

Es de muy mal gusto ver que alguien “enseñe” durante los bailes en una milonga. La enseñanza se deja para las clases o quizá en las prácticas. Aún así, muchas veces vemos (hombres en su mayoría) tratando de corregir o enseñar cosas a las damas, mientras obstruyen la circulación de la pista. (Además de que muchas damas odian esta actitud).

En la cuestión de la pista, existe el código de que siempre se baila en dirección y sentido “contra-horario”, caminar cuando hay lugar, no pasar a quien tengo adelante, y no permanecer demasiado tiempo haciendo figuras que detengan la circulación (Un código lamentablemente no muy usado). Esta mal visto ocupar demasiado espacio haciendo figuras y coreografías espectaculares. Esto tiene base en que al emplear demasiado espacio no se consigue mantener una buena circulación de pista, y ni hablar de que a veces genera roces o tropiezos o golpes con otras parejas. Es una pena que esto ocurra muy a menudo en varias milongas.

Un código muy práctico es no adelantar a otros bailarines en la circulación, pero si avanzar ni bien se tiene espacio por delante, esto hace que la circulación en la pista sea fluida y con menos riesgos de roces.

La higiene también forma parte de un código. Estar limpio, fresco y con buen aliento es fundamental.

Hay bailarines/as que hasta llevan ropa de recambio en tiempos calurosos.

Muchos de estos códigos pueden parecer antiguos o obsoletos pero siguen existiendo vivamente, cada quien elegirá cual adoptar, cual desdeñar, o cual inventar, pero siempre teniendo presente que el tango es un baile social, donde se comparte la pista y la danza entre varias parejas. Por tanto el Respeto de compartir la danza entre todos debe de ser la base para cualquier código.

* Lugar, espacio o boliche, donde se baila el Tango
** Además de llamarse “milonga”, a un lugar bailable de Tango, También se llama así a un género musical de baile.

Nota de Manuel Gonzalez (El Amague Tango Escuela), publicada en Revista PUNTO TANGO 20 de Junio de 2008.
Foto: Juan Pablo Librera / www.juanpablolibrera.com

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