Entrevistas de Tango, Noticias de Tango

ANALIA REGO, ENTREVISTA

¿Por qué decidiste ser guitarrista? ¿Alguien la tocaba en tu familia?
La motivación fue una especie de impacto emocional. Tenía seis años y me deslumbró escuchar a Cacho Tirao en la televisión. Tocaba “Zorba el griego” y era increíble. Ese día decidí que quería ser guitarrista. Muchos años después tuve la satisfacción de contárselo al maestro Tirao, y darle las gracias. Como antecedente familiar debería mencionar a un tío político que tocaba guitarra, pero tenía muy poco contacto con él. No creo que me haya influido. Quizás la vena artística me viene de los Gago, tíos de mi abuelo materno. Eran españoles, uno integraba el cuerpo de baile del Colón, otro era mimo y hacía castañuelas y el otro actor de zarzuela. El bailarín se llamaba Andrés Gago y venía a visitar a mis abuelos vistiendo Perramus y sombrero negro, todo un personaje muy elegante. Su visita provocaba un alboroto en la familia porque contaba anécdotas de sus viajes por el mundo (en barco, claro) y todos lo escuchábamos extasiados. Yo era muy chica, pero me acuerdo perfectamente de él y de la fascinación con que oía sus historias.

¿Qué tipo de música y qué músicos te gustaban?
Me gustaban distintos estilos. La música en general me causaba un impacto profundo. Recuerdo que en una reunión familiar alguien puso un tema de los Beatles (Help) y yo no podía parar de repetirlo en el tocadiscos. Mi abuelo escuchaba zarzuelas, mi tío sinfonías, música de cámara, y era fanático de Gardel, papá y mamá escuchaban a Larralde, Los Panchos, y mucho tango así que ya desde mi niñez tuve contacto con mucha música.

Después comencé a elegir qué escuchar y llegó el turno del rock nacional. Pero como estudiaba guitarra, mi mamá me compró un disco de Waldo de los Ríos que tenía su concierto para guitarra y orquesta. Me fascinó y quise más. Así fue como otro disco de Waldo con sus arreglos tan populares sobre músicas de Mozart, Dvorak, Beethoven, etc. fue el incentivo para escuchar más música clásica. Eso me influenció bastante. Los primeros discos que me compre fueron en su mayoría de guitarra y música clásica.

¿Qué relación tiene tu infancia con el tango?
Mamá escuchaba tango todo el tiempo: Nelly Omar, Troilo con Floreal, Gardel, Vargas con D´Agostino, Mores con María Graña. El tango sonaba en casa siempre. Pero yo no tocaba ningún tango con la guitarra. La verdad es que en ese momento no me llamaba la atención tocarlo. Y además no había difusión de guitarristas tangueros como hay ahora.

¿Cuándo empezaste a pensar en ser un músico profesional?
Yo quería ser concertista y no me importaba si me iban a pagar por eso o no. Era mi sueño. No pensaba en trabajar de músico. Después fui tomando conciencia que estaba terminando la secundaria y tenía que elegir una profesión. Me gustaba mucho enseñar a tocar la guitarra, pero el conservatorio no me gustaba. Detestaba las clases de entrenamiento auditivo, las prácticas corales y varias cosas que en un conservatorio es obligatorio estudiar. Así es como empecé a los quince años a dar clases privadas y sigo sin título docente hasta hoy. Eso fue un error, porque mi vida laboral se hizo bastante difícil ya que buena parte de mi tiempo trabajé en cosas que no tenían nada que ver con la música. En realidad, muy pocos concertistas de guitarra en el mundo son realmente profesionales (o sea que viven de sus conciertos).

¿Contanos de tu disco “Entre tango y tango… Tango!”?
Fue el primero que edité como solista (año 2000) y recibí tres premios por ese disco. Llamó bastante la atención, quizá entre otras cosas porque fue el primer álbum de tangos en guitarra sola grabado por una mujer. La verdad, para mí la cuestión de género no es relevante pero la menciono como rasgo distintivo ya que colaboró para que el CD tuviera más difusión. Es un trabajo en el que refleja mi primera época con el tango y se nota mucho la influencia de Aníbal Arias que fue mi maestro.

¿Contanos de los discos que vinieron después?
Mi último disco “Cuando tú no estás” incluye algunas pinceladas de folclore además de los tangos, y bastante presencia de Gardel y Piazzolla en el repertorio. Decidí ser más arriesgada e incluí también obras nuevas originales para guitarra. Otro disco que me dio tanto trabajo como satisfacciones fue “Un siglo de tango”. El mayor trabajo fue grabarlo tres veces y la mayor satisfacción fue el prólogo de Horacio Ferrer. Tiene toda una historia ese prólogo. Yo estaba estudiando una diplomatura en tango en la Academia y mientras el maestro y yo esperábamos para salir a escena al lado del Salón de los Angelitos, hablábamos de la guitarra clásica y los guitarristas y me contó de su amistad con los Carlevaro. Conocía bastante del repertorio clásico. Yo entusiasmada toqué varios fragmentos de las obras que él mencionaba. Le comenté que estaba grabando un disco de tangos y me sorprendió su generosidad cuando me ofreció prologarlo. Era el año 2004 o 2005. Como tuve que grabarlo tres veces porque no me gustó como había quedado, lo llamé cuando estuvo listo el master en 2009. Supuse que no iba a acordarse de su oferta, pero se acordaba perfectamente y entonces le llevé una copia. En menos de una semana me llamaron de la Academia para que pase a retirar el escrito. Me emocioné mucho porque era una poesía que llevaba mi nombre. Nunca voy a olvidarme el diálogo que tuvimos cuando fui a agradecerle. Le dije que él me estaba dando una gran mano con eso y me sorprendió con una rápida y poética respuesta: “Una mano… para dos manos”.

¿Has viajado al exterior?
El primer viaje fue en el 2000 y hasta ahora hice mas de 15 giras internacionales, la mayoría de ellas autogestionadas. Me satisface haberlo hecho, porque el ambiente de la guitarra es pequeño y humilde, y hay demasiados guitarristas que tocan muy bien. A pesar de eso tuve contratos como solista en festivales de primer nivel y eso me da mucho orgullo porque tocar solo es el camino mas difícil para conseguir oportunidades. Fui a Estados Unidos, Chile, México, Finlandia, Francia, Suiza, Alemania, Inglaterra, España, Italia y Suecia. Aunque me lleva mucho tiempo y esfuerzo de producción, me gusta viajar.La adrenalina de subir al escenario combinada con la de subir al avión son un incentivo permanente.

¿Qué planes futuros tenés?
Este año me voy a Europa en Febrero y Julio. Tengo conciertos y clases en Suecia, Alemania, España e Italia. El resto del año haré mi trabajo habitual como profesora en la Escuela de Música Popular de Avellaneda. Y en Octubre me voy a México, también a dar unos conciertos y clases. Estoy muy contenta porque es la primera vez que recibiré apoyo oficial para hacer una gira (me seleccionaron en el programa Ibermúsicas). Y también estoy contenta porque me gané ese lugar sin tener amigos vinculados a la política. Lograr las cosas así tiene otro sabor.

¿De qué se trata el programa Ibermúsicas?
Es una iniciativa que pretende fomentar la presencia y el conocimiento de la diversidad cultural iberoamericana en las artes musicales. Hay ayudas para movilidad de músicos, para festivales, para residencias artísticas de compositores, etc.

Viendo el semillero de los músicos en formación ¿Cómo ves el panorama del futuro de la música tanguera en Argentina?
Lo veo lleno de posibilidades, de iniciativas y mutando permanentemente hacia nuevas formas de expresión. Todo a pulmón, ya que la cultura del tango no existe en los medios de comunicación más masivos (salvando raras excepciones) y no hay políticas culturales oficiales dedicadas seriamente a promoverlo. Lo que sostiene la cultura del tango es la movida “under”, los artistas y por supuesto el público que apoya.

Interpretás varios estilos musicales. ¿Qué es lo que te atrae del tango?
Que me identifico con el tango más que con otras músicas, me representa, describe el lugar donde nací, donde vivo. Y me atrae llevar nuestra cultura a otras culturas. Tolstoi escribió: “Pinta tu aldea y pintarás el mundo”.

Analia Rego Punto Tango

¿Cómo se logra mantener la atención/tensión que exige la perfección de la técnica al interpretar, mientras se transmite una profunda emoción?
Para transmitir una emoción hay que emocionarse Si no haces el mismo papel que los malos actores y no se lo cree nadie. Y para emocionarte mientras tocas tenes que entrar en la música y no podes estar demasiado preocupado en la técnica, eso tiene que estar resuelta en las sesiones de estudio, de lo contrario tocás preocupado por eso y aburris al oyente.

Ser solista fue una decisión desde el principio de tu carrera. ¿Qué tiene de bueno y de malo ser solista?
Te respondo con una anécdota. Una vez fui a un auditorio donde se realizan conciertos de todo tipo y cuando presenté mi proyecto, el programador me dijo que no podía darme una fecha porque un solista no llena el escenario. Me lo tomé a risa para no deprimirme y le respondí que lamentaba no ser más gorda… Con este ejemplo queda claro que a veces los criterios de selección de músicos por parte de los programadores tienen poco que ver con el arte. Si decidís hacer una carrera como solista, tenés que estar preparado mental y espiritualmente para recibir muchos “no” y también para saber decir “no” cuando las condiciones no son adecuadas. Yo lo conseguí y eso me da una fortaleza que se incrementa a medida que pasa el tiempo. Por supuesto, antes que todo esto, hay que estar preparado como músico. Ese es otro tema que no tenemos espacio para tratar aca. Lo bueno de superar las dificultades es que aprendes mucho sobre la vida, y puede convertir a una persona absolutamente temerosa de todo como yo en alguien que cree en lo que hace.

Después te diría que estar sola en el escenario me genera estados de conciencia que difícilmente se dan si estoy acompañada. El público está en la sala, soy la única responsable de lo que sucede y tengo que mantenerlos atentos. No con virtuosismo ni con despliegue escénico. Tengo que mantenerlos atentos con mi emoción. A veces siento que una energía sale de mí y proyecta algo que pone a la audiencia en mis manos. Me apodero de la emoción ajena. Puedo retenerlos con una nota y sentir que no respiran hasta ver qué va a pasar. Para disfrutar de esa sensación única, necesito estar sola. Si hay alguien más en escena la energía se reparte y es diferente. De todos modos, tuve y tengo proyectos compartidos con otros músicos, no soy únicamente solista.

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